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El procurador socialista ha instado al PP en las Cortes a que el Gobierno modifique la ley con el fin no perjudicar al comercio minorista
Julio López pide una nueva moratoria para los contratos de arrendamiento de locales de negocios
22/10/2014
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El procurador socialista por Palencia, Julio López, ha solicitado en el pleno de las Cortes que desde la Junta de Castilla y León se inste al Gobierno de España a que modifique la Disposición Transitoria Tercera de la LAU, estableciéndose un régimen transitorio consistente en una nueva moratoria de diez años (contada a partir del 1 de enero de 2015) a la extinción de los contratos de arrendamiento de local de negocio celebrados antes del 9 de mayo de 1985.
López ha recordado que el 1 de Enero de 2015 finaliza la moratoria para la finalización de la vigencia de los denominados arrendamientos de renta antigua de locales comerciales. Por ello, más de 200.000 negocios familiares de toda España, en torno a 10.000 en Castilla y León y cerca de 800 en Palencia, en su gran mayoría de trabajadores autónomos, deberán renegociar las condiciones de alquiler, viéndose abocados a asumir un importante incremento del precio de los mismos.
Como respuesta a esta medida se ha constituido una Plataforma de afectados con alquileres de renta antigua, denominada “No al Cerrojazo”, cuyo principal objetivo es reclamar al Gobierno y a los Grupos Parlamentarios que se modifique la Disposición Transitoria Tercera de la LAU, estableciéndose un régimen transitorio consistente en una nueva moratoria de diez años, asumiendo un incremento razonable y una actualización adecuada de los precios del alquiler durante este nuevo periodo.
A juicio del procurador socialista, esta decisión va a ser especialmente negativa para el comercio minorista, el cual está siendo especialmente castigado en nuestra Comunidad Autónoma. Baste recordar que lleva desde principios de 2013 sufriendo mayores caídas de ventas y de ocupación que el comercio minorista del resto de España.
Desde el PSOE se lamenta que esta decisión vaya a afectar especialmente a los negocios establecidos en el centro de las capitales y en los cascos antiguos de algunas de las localidades más importantes de Castilla y León, el cierre de negocios y la aparición de un buen número de locales vacíos. Todo ello conllevará la consiguiente degradación urbanística de los ejes comerciales y la pérdida de atractivo turístico de algunas ciudades castellanas y leonesas.






